martes, mayo 30, 2006

Gracias por su cooperación

Es la frase que salía de boca de mi ídolo de la infancia, RoboCop, cuando arrestaba a un delincuente, ya fuera con cooperación o sin ella... La primera entrega de lo que luego fue una olvidable saga me encanta por varios motivos. En particular, creo que da una esperanzadora aplicación a la robótica, y presenta un drama humano muy interesante, con muchas connotaciones filosóficas. Supongo que cuando era pequeño todas estas consideraciones no me importaban en absoluto... pero se trata de un personaje que me divertía y me emocionaba a partes iguales...

Hoy tengo que decirles a mis lectores "gracias por su cooperación". El post anterior retándoles a realizar un diagnóstico sobre un problema intrigante ha desbordado mis espectativas por la respuesta masiva y el enorme nivel de conocimientos que se aprecia en los comentarios. Ya puedo revelar que mi diagnóstico básico es el de un fallo en la controladora del USB, y la reparación requerida, sustituir la placa base.

No obstante, muchos lectores aportaron ideas muy interesantes sobre el problema, así que en cuanto tenga un poco de tiempo libre, revisaré el equipo a fondo para completar mi hipótesis sobre el tema. Y les mantendré informados.

Por cierto, que RoboCop tenía grabadas en su circuitería cuatro directrices, que eran:
  1. Servir a la confianza pública
  2. Proteger al inocente
  3. Defender la ley
  4. Clasificada
La cuarta directiva, de la que en principio Robocop no era consciente, le impedía detener a cualquier miembro de la OCP (la organización que en la película controla la policía de Detroit), y quedaba paralizado si lo intentaba. Eso de las directivas está relacionado con las tres leyes de la robótica enunciadas por Asimov, que son:
  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Hay que decir que esto es ciencia ficción y hay que tomárselo como lo que es. Isaac Asimov escribió historias fantásticas sobre robots que sienten y que razonan, pero lo cierto es que estos procesos nos quedan aun demasiado lejos: Estudiemos primero si las redes neuronales nos pueden ayudar a romper el límite computacional. Apuesto a que sí. Una vez hayamos conseguido esto, veamos dónde está el nuevo límite. Comprendamos entonces el funcionamiento de la mente y diseñemos un modelo de la misma.

Creo que moriré sin haber visto a un RoboCop de verdad...

5 Comentarios:

A las 12:56 a. m., Blogger Lucas J. escribió... (¡Gracias, Blogger Lucas J.!)

Pau, la mente humana es un abismo insondable. Creo que si queremos crear vida inteligente, no debemos entender la mente, sino a las personas.
Y me podran decir "las personas son regidas por la razon", pero como planteaba Freud, el hombre basa su socialización en tres partes que constantemente estan en conflicto: Yo, Super Yo y Ello... Creo que podemos crear un ser que razone matemáticamente y a través de los números pueda resolver situaciones, pero es imposible imitar los instintos, las necesidades naturales y las pautas sociales que el hombre resuelve en la ecuacíón del día a día.

Saludos!

 
A las 1:16 a. m., Anonymous Trebol-A escribió... (¡Gracias, Anonymous Trebol-A!)

La pila, sin duda era la pila!! :D

En serio. Dices que queda lejos.. juas, precisamente el otro dia comentaba Kirai que en Japon ya se están planteando legislar sobre las tres famosas leyes de la robótica.

¿Lejos? Veremos si dentro de poco no estamos por aqui arreglando la placa base del que bitacorero!! :D

 
A las 1:35 a. m., Anonymous la documentalista-lista escribió... (¡Gracias, Anonymous la documentalista-lista!)

yo creo que ibas pa poli ya desde peke jejej, siempre lo he pensado ;-)

 
A las 2:35 p. m., Blogger Juan Haldudo escribió... (¡Gracias, Blogger Juan Haldudo!)

Creo recordar que luego introdujo una Ley Cero "Un robot no puede hacer daño a la humanidad o, por inacción, permitir que la humanidad sufra daño."
Lucas J., discrepo contigo en que las personas se rijan por la razón. Al menos, no siempre. En cuanto a la TTRF (Típica y Tópica Referencia a Freud) se te ha olvidado añadir que esos conflictos dan como resultado complejos complejos...
Un saludo.

 
A las 10:38 p. m., Blogger Lucas J. escribió... (¡Gracias, Blogger Lucas J.!)

nono, me malinterpretaste (o quizas me expresé mal). Me refiero a que las personas no son regidas sólo por la razon, sino que entran en juego muchas más cosas.

 

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